Jun 30 2009

Ciclos

Un ciclo se ha cerrado para Aline, ayer fue su examen de titulación y, tal y como yo lo esperaba y Aline insistía en dudar, le fue muy bien. Más que bien, diría yo, ya que, de manera sorpresiva y sin buscarlo ni esperarlo, obtuvo una calificación aprobatoria con mención honorífica.

No hay palabras para expresar nuestra sorpresa con el anuncio. Literalmente todos abrimos los ojos al escuchar las palabras del jurado. Bueno, una excelente culminación para tan prolongado esfuerzo de su parte.

Pero este evento significa mucho más para la familia Cobá. Mucha presión, tensión y frustraciones mágicamente se dispersan y se convierten en recuerdos que día a día se volverán más tenues y desprovistos de la fuerza que en su momento tuvieron. Unas cuantas palabras del jurado marcan un antes y un después para Aline. Un antes que le pesaba constantemente como una cadena atada a su pie. Ahora ya no es así. Ya es libre, literalmente, de olvidarse de la filosofía, por decirlo de alguna manera, y de dedicarse a cosas nuevas, principalmente a lo que, en los últimos meses, se ha convertido en una nueva motivación: la curaduría.

Y yo estoy más que feliz, no sólo por el hecho de que haya terminado esa etapa de su vida, sino porque iniciamos ahora una nueva etapa juntos, los tres, Tristán incluido, que promete mucha felicidad.

Adelante nos esperan: curso de curaduría para Aline, de creación literaria para Aline y para mi, de verano para Tristán; tiempo para estar juntos y ver películas, ir al cine, ir por nuestros acostumbrados cafés, ir a los viveros, a Coyoacán, a Puebla, a Tepoztlán, otra vez a Cancún, a New York; solicitar las becas para Europa, las becas de arte para Aline; y lo que vaya saliendo. En fin, una atadura menos al pasado, mucha fuerza para seguir caminando juntos.

Por eso es que este evento es tan significativo. Por eso estamos celebrando. Por eso estamos felices.


Jun 23 2009

Examen de titulación

Yo ya no me acuerdo de muchas cosas de mi examen de titulación de la universidad. Recuerdo que aunque ya tenía terminado el proyecto sobre el que trataría mi tesis, aún no había escrito nada. También recuerdo que yo quería cambiarme de trabajo y para eso necesitaba mi título. Sé que dormí muy poco y que me estresó muchísimo escribirla. Creo que la terminé de escribir como en quince días. O más bien, quince noches. Al final yo estaba ojeroso, cansado y harto. Y creo que es precisamente esto lo que me permitió no solamente no temerle, sino desear que llegara ya el día del examen de titulación. Exponer mi tesis, presentar mi trabajo, enfrentarme a los sinodales y sobre todo, sentir el miedo, la frustración, la sumersión en las aguas de la vergüenza (al no poder responder algo cuya respuesta conociera pero que por los nervios y la presión en ese momento olvidara) pero que, a pesar de todo, marcaban mi “iniciación”, como en los primitivos rituales, al mundo profesional.

Cuando llegó el día ni tiempo de comer tuve. Se me olvidó la contraseña de root del servidor y nunca pude arrancar el Tomcat que hospedaba mi aplicación. Se me cortaba la voz al inicio y alguna que otra pregunta la conteste de manera, ya viéndolo en retrospectiva, muy deficiente, por no decir completamente mal.

Pero bueno, mi punto es, todo pasa. Un par de horas y de repente, cuando los sinodales te piden que salgas para que deliberen, cae sobre ti una sensación de tranquilidad y la conciencia de haber hecho el mejor esfuerzo posible que, supongo, es lo que sienten los maratonistas al llegar a la meta. Ya no importa si llegaste en primero o en último lugar. Lo que realmente te importa es darte cuenta de que lo lograste, de que llegaste. Eso es lo que te tranquiliza y de repente hace que todos los miedos se diluyan. Platicas con tus amigos y tu familia. Se burlan de ti y te burlas de ti mismo. Tomas todo con serenidad.

Y de repente se abre la puerta. Te llaman para que den el veredicto. Y nuevamente te pones nervioso, pero de distinta manera. Te pones nervioso ya no por el resultado, sino porque en ese momento es cuando realmente te das cuenta de que estás viviendo un momento único y que nunca más se habrá de repetir, aunque te titules después de un doctorado. Este momento es único y en ese momento lo sabes y te sudan las manos. Te estremece la magnitud del momento. Casi no escuchas nada de lo que dicen los sinodales, sino hasta que dicen: aprobado. Tus piernas pierden su firmeza, tu pecho se hincha, tus ojos se llenan de lágrimas. Todas las emociones contenidas hasta entonces, cansancio, frustración, enojo, salen y se transforman en una sensación de logro, de satisfacción. De tu primer gran esfuerzo individual e intelectual cumplido.

Después de eso ya todo es lluvia de festejos, abrazos, apretones de manos. Pero siempre, dentro de ti, queda un tú chiquito, muy bien parado, con los dos pies en el suelo mirándote y diciéndote: Tu puedes lograrlo. Ya nunca más se separa de ti. Es un nueva fuerza que te da seguridad en lo que enfrentas después. Es tu compañía. Eso es lo que te otorga el defender tu tesis. Esa es la última enseñanza que te da la universidad antes de dejarte ir. Y es la más valiosa de todas. Ahora lo sé.

Ese fui yo.

Ahora le toca a Aline.

Fue un esfuerzo largo, entrecortado y con variados niveles de dedicación. Muchas circunstancias afectaron este proceso. Una boda, un bebé, un marido, un trabajo. A pesar de eso nunca desistió. Y la persistencia tiene fruto. El siguiente lunes es el examen de titulación de Aline. Ella está muy nerviosa. Al grado de no poder estudiar y prepararse para las preguntas que le harán los sinodales. Yo le digo que no pasa nada pero, naturalmente, ese no es un consejo que le agrade mucho ni hace que disminuya su ansiedad. Sólo ella sabe por lo que está pasando.

Algo que le digo a diario es cuántos días faltan para su examen e, invariablemente, ella se molesta. :) Por supuesto no lo hago para molestar sino porque de verdad me da mucha emoción que ya sea el día de su examen. Aunque yo lo digo observando desde afuera. Como un espectador más. Pero también con la tranquilidad del que ya ha sufrido eso. Estoy muy orgulloso y muy emocionado porque sé lo que significa y lo que le significará a ella. Porque sé lo bien que se sentirá un segundo después de escuchar a sus sinodales dar su veredicto.

Debo decir que yo nunca he necesitado que ella tenga un título, pero el que lo tenga me da mucho orgullo. También sé que Tristán se sentirá muy orgulloso de tener una mamá licenciada. Pero eso no va a hacer que la queramos más o menos. Nosotros la queremos como es.

Eso si, saliendo de ahí, festejaremos de alguna manera (que aún no decide Aline, en su lapsus de ansiedad), en algún lugar, tan memorable evento.

Así que, para terminar tanto rollo:

¡Estoy orgulloso de tí, flaquita!

Ah y otra cosa:

¡Faltan 6 días! :P


May 20 2009

Exposición “Transgresión de lo ordinario”

Al fin llegó el día.

Mañana 21 de mayo es la exposición de Aline, “Transgresión de lo Ordinario” y estamos tanto emocionados como nerviosos. Y al decir estamos no intento robarle crédito a Aline, en lo absoluto. El trabajo, el tiempo, el esfuerzo y la creatividad son completamente de ella. Yo sólo di mi apoyo total e incondicional a mi absolutamente amada y aún más admirada esposa. Pero digo estamos porque para mi es un gran orgullo verla crecer, emocionarse y hacer algo que la llena de satisfacción profesional y personal, por no decir de felicidad. Me da muchísimo gusto ver el producto de su esfuerzo y al mismo tiempo me siento feliz de que ella pueda avanzar y hacer las cosas que le gustan y que las comparta conmigo.Tristán es ahora muy pequeño para comprender el significado de un evento como este, pero estoy seguro que cuando sea más grande y lea o escuche sobre esta primera exposición se sentirá orgulloso de su madre.

Así pues, en unas horas inicia la exposición “Transgresión de lo Ordinario”.

Y también visiten la nueva página de Aline, epopteia.


Feb 20 2009

Noche

Tus ojos revelan el eco de tu amor

Tu boca susurra las caricias de tu alma

Tus manos prodigan el calor de tu deseo

Que puedo dar yo si ya me tienes preso

Prendido de tu aliento en la noche sin calma

Unido a tu cuerpo en el banquete de amor.


Jun 11 2008

Tomados de la mano

Subes la escalera,
tu cabello cae sobre tus hombros.
Miro tu escote y tu andar
y no quiero que voltees para seguir impune.
Un leve atisbo a tu cuerpo
me lleva a lugares solitarios con tu imagen.

En la clase un cruce de miradas.
En un segundo todo es sueño.
Los colores palpitan en mi pecho,
mi respirar se altera emocionado
¿Qué pensará ella? Lo mismo que yo por supuesto.
No importa si no sabe mi nombre.

En el puente una mano busca mi mano.
¿Es real? ¿Mi deseo de que sea la ha creado?
Suave, cálida, piel extraña.
Una lámpara alumbra a los paseantes,
extasiados tomados de la mano.
Un cono de luz es todo el mundo
Un mundo donde dedos entrelazados dictan el destino.